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ecu@un.org Wallmapu, 24 de octubre, 2012
Excmo. Sr.
Las autoridades de la nación Mapuche nos dirigimos a usted para
expresarle nuestra profunda preocupación por el estado de opresión
permanente que sufre nuestra nación por parte de las autoridades
chilenas.
Desde la ocupación colonialista de nuestra nación por
los estados de Chile y Argentina, que tuvo lugar durante la década del
1880, el pueblo mapuche ha sido objeto de una política de asimilación
que amenaza con exterminarnos como pueblo. El pueblo mapuche ha sido, y
lo sigue siendo, víctima de una política deliberada de empobrecimiento
llevada a cabo a través de la confiscación de nuestro territorio y de
nuestros recursos. Se ha obligado a nuestra juventud a emigrar a los
centros urbanos para poder sobrevivir, donde son discriminados por una
sociedad que no atiende ni sabe valorar la diversidad cultural existente
en el país y donde son discriminados social y culturalmente por motivos
raciales.
Nuestro pueblo ha seguido resistiendo durante este
largo periodo, exigiendo la restitución de su territorio ancestral desde
la mencionada ocupación. Esto ha significado que, en las últimas
décadas, miles de mapuches hayan sido detenidos, encerrados y
maltratados por la policía chilena. Las autoridades judiciales chilenas
utilizan la Ley Antiterrorista y la Ley de Seguridad Interior del Estado
para proveer a la policía con poderes especiales que le permite detener
a cualquier persona de manera preventiva y cuyo cautiverio se prolongan
por años. Los allanamientos están a la orden del día en numerosas
comunidades que mantienen conflictos territoriales; estas comunidades
son temporariamente cercadas militarmente para amedrentar a la
población, la cual queda prácticamente confinada al impedírsele salir o
entrar en ellas. Queremos señalar terminantemente que los mapuches no
somos, ni hemos sido, terroristas; jamás hemos utilizado el terror como
arma política y mucho menos hemos asesinado a alguien. Muy al contrario,
es el estado chileno quien a través de la policía ha asesinado a
algunos de nuestros jóvenes, otros han sido detenidos y hechos
desaparecer, mientras otros han tenido que salir al exilio o pasar a la
clandestinidad porque desconfían en el sistema judicial chileno que está
totalmente politizado.
Nuestro territorio ancestral se
encuentra militarizado, lo cual permite a la policía hacer allanamientos
a cualquier hora del día o de la noche. La policía, que a veces utiliza
helicópteros para dirigir sus operaciones, entra disparando de forma
indiscriminada a cualquiera que se mueve; como resultado de ello
mujeres, ancianos y niños han resultados heridos por los perdigones y
otros proyectiles de la policía.
Los abusos de poder de la
policía y los fiscales, e incluso de los tribunales, son endémico en el
sistema judicial chileno; a los mapuches jamás se les muestra la orden
de allanamientos y/o detención, ni se les explica los motivos de las
agresiones de que son víctimas. En los tribunales, pese a la falta de
pruebas, los casos son sostenidos en largos procesos orientados a
mantener a los dirigentes mapuches encarcelados hasta que se compruebe
su inocencia. Las violaciones de los derechos humanos en contra de los
comuneros mapuches están ampliamente documentadas por numerosas
organizaciones internacionales, y aun así, las numerosas peticiones y
recomendaciones hechas por dichos organismos, incluyendo el Relator
Especial sobre asuntos Indígenas de la ONU, James Anaya, son ignoradas
por el gobierno que, además, no toma las medidas necesarias para
solucionar los problemas que originan el estado de tensión existente en
el territorio ancestral de la Nación Mapuche.
En lo que va de
año son cientos los heridos y detenidos mapuches en diversas
circunstancias, ya sea durante manifestaciones pacificas o en protestas
de acción directa. Las reivindicaciones territoriales han sido
criminalizadas y sus dirigentes sufren cárcel y persecución política.
Los proyectos de desarrollo y de infraestructuras son impuestos sin el
consentimiento de las comunidades afectadas, en clara contravención del
Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas.
Queremos poner
en conocimiento de su señoría que en estos momentos diez presos
políticos mapuches se encuentran en huelga de hambre. Lo hacen en
protesta por su encarcelamiento y para reivindicar su inocencia. El
sistema judicial chileno se impone de forma arbitraria sobre nuestro
pueblo. Está administrado por jueces winka (extranjeros) que no respetan
el debido proceso y que desconocen nuestros derechos, ya sean
territoriales o nuestro derecho consuetudinario, del mismo modo,
ignoran nuestras tradiciones y cultura. Los abusos sobre el debido
proceso en las cortes de justicia son una anomalía frecuente; los
fiscales basan sus casos en especulaciones, en la fabricación de
pruebas falsas, en montajes y en testigos anónimos y pagados; los
acusados son mantenidos en calidad preventiva por años hasta que se
celebre el juicio y una vez que se comprueba su inocencia jamás reciben
indemnización por los daños físicos, económicos y psicológicos
recibidos.
Queremos hacer patente que fuimos la primera nación
independiente en el continente americano; esto se logró después de cien
años de guerra incesante, en la que el colonialismo español se vio
obligado a reconocer nuestra independencia en el tratado de Killen del 6
de enero de 1641, que estableció la frontera entre ambos pueblos,
frontera que fue subsecuentemente ratificada en una treintena de
tratados bilaterales. La anexión de nuestro territorio por los estados
de Chile y Argentina (1862-1885) se efectuó mediante el uso de la fuerza
y en contravención con los tratados y el derecho internacional de
entonces y contemporáneo.
Por lo tanto, con la autoridad moral
que nos confiere ser los descendientes directos de este pueblo heroico y
noble, que luchó como ningún otro por su libertad e independencia y,
considerando que nuestro pueblo jamás ha renunciado ni renunciará a sus
derechos de pueblo y a su territorio ancestral, solicitamos a Usted
tomar todas las medidas necesaria para interceder en esta guerra de baja
intensidad y/o guerra sucia que el estado chileno utiliza en contra de
nuestro indefenso pueblo Mapuche. Asimismo, esperamos que las Naciones
Unidas intercedan para que se respeten las normas del derecho
internacional que nos reconoce la autonomía y libre determinación.
Para facilitar la comunicación con Usted y con su organización, que tan
dignamente representa, hemos creado una Misión Mapuche Permanente ante
las Naciones Unidas para establecer un mínimo de comunicación con usted y
su organización y para poner de manifiesto los problemas que afectan a
las comunidades mapuche de nuestra nación, en nuestro territorio
ancestral.
Lo saluda muy atentamente,
Firman Autoridades de la Nación Mapuche.
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Para cualquier consulta, escribir a las personas que se indican a continuación:
Lonko Juana Calfunao Paillalef
E-mail:
jrosacalfunao@yahoo.es Comunidad Juan Paillalef
Nación Mapuche
Lonko Eric Vargas Quinchaman
Email:
ericvarquin@gmail.com Lofche "Willilafkenche"
Melipulli Kayenel Mapu
Nación Mapuche
Werken, Sandra Huentemilla
Werken, Juan Valeria Quilapan
E-mail:
shuentemilla@uc.cl Coordinadora de Autoridades ancestrales y dirigentes de los Pueblos Indígenas Auto-convocados (Santiago)
Flor Rayen Calfunao Paillalef
Apo- Werken – Embajadora de la Misión
Reynaldo Mariqueo Futa Werken - Ministro consejero de la Misión
Misión Permanente Mapuche ante las Naciones Unidas
mision.mapuche.onu@gmail.com __________________
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http://futatrawun.blogspot.com/2012/10/carta-de-las-autoridades-mapuche-al.html